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¿Te sientes a gusto en tu casa?

¿Te encantaría tener una “casa de revista”, pero te parece imposible?

¿Te da vergüenza invitar a los amigos?

¿Te parece un rollazo ordenar y limpiar tu casa y sólo lo haces por pura necesidad?

¿Tu casa está hecha un desastre y no sabes ni por dónde empezar a organizarla?

Y lo más importante, ¿cómo has llegado hasta ahí y cómo puedes “desatascarte”?

Si estas cuestiones te resuenan, ¡sigue leyendo!

La casa es el hogar y también todo lo que hay dentro.

“Sentirse en casa” es ese estado de calma, de autenticidad, de encuentro con uno mismo.

Ese sentimiento es algo que buscamos todos, pero no siempre lo conseguimos. Pero, ¿cómo llegamos a no “sentirnos en casa” en nuestra propia casa? 

La energía de nuestra casa impacta en nosotros

Todo lo que está a nuestro alrededor irradia una energía que acaba impactando sobre nuestro propio campo energético. Esto que parece tan abstracto, es algo tan concreto como cuando tienes colgada en la nevera una foto que te recuerda a alguien con quien ya no te sientes bien. Imagínate este efecto multiplicado por 10, 20 o 30 objetos que te rodean cada día.

¡Ahora imagina que mires donde mires de tu casa, incluso, dentro de los cajones, todo te hace sentir bien!

Todo lo que tienes, te tiene. Por eso, si quieres desatascar ese “no sentirte en casa”: deshazte de todo aquello que no utilices, que no te guste o que no te haga feliz.

Las 8 claves para el vaciado

  1. Sé coherente con tu volumen de objetos. Si te encanta ordenar, coleccionar, limpiar y tienes tiempo para dedicarte a ello, puedes tener un volumen de cosas importante. Pero si no te gusta ordenar, ni limpiar, ni tienes tiempo para ello, mejor reducir tu volumen de objetos a esa cantidad que sabes que puedes manejar, sin que se convierta en una pesadilla.
  2. Quédate sólo con lo que te encanta / te es útil. No pienses que tener menos cosas quiere decir pasar penurias, al contrario. Un ejemplo: te vas de viaje y te llevas una buena combinación de ropa y durante el viaje te vistes de una forma más cómoda, mucho más rápida y además más creativa. Está comprobado que hacemos mejores elecciones si tenemos que elegir entre 10 posibilidades, que 100.
  3. El espacio vacío también es importante en nuestras casas. Y esto no es sólo visualmente, sino también porque nos facilita la vida, por ejemplo, a la hora de encontrar algo o de sacarlo de un armario.
  4. Ordena desde el placer. Busca ese momento del día o de la semana que estés tranquilo y que tengas ganas de ponerte manos a la obra. Y si no lo encuentras, utiliza trucos para motivarte: una música que te guste, un incienso, pídele a un amigo que te ayude…
  5. Ve al ritmo que te haga sentir bien. Si hoy haces un cajón y mañana una estantería, está genial. Si otro día estás inspirado y haces toda la cocina de golpe, genial también. Todo lo que avances, será un paso más en tu camino.
  6. Entrena tu músculo del vaciado. Cuando tu “músculo del vaciado” está en forma, ves claramente lo que ya no tiene que estar más en tu vida y lo que realmente está alineado con tu momento presente. Cuanto más lo entrenes, más fácil te resultará y ya no podrás dejar de utilizarlo, ¡incluso cuando te vayas de compras!
  7. Deshacerte de algo puede ser una alegría para otra persona. Puedes regalar, vender o reciclar esos objetos que no vayas a usar más. Y si quieres vender y lo que quieres es deshacerte rápido de ellos, te sugiero que los pongas en venta a un precio muy bajo. También puedes vender por colecciones.
  8. Mantén tu volumen ideal de cosas. Una vez hayas llegado a él: mantenlo. Eso significa, que, si entra algo nuevo, sale algo viejo. O sea, si te regalan una sartén nueva que te gusta más que la que tenías, deshazte de la que tenías, y si te sigue gustando más la que tenías, deshazte de la nueva.

Pero lo más importante de todo es HAZLO POR TI. Incluso si convives con una jauría de personas, mantén el orden y la armonía por ti. Se trata de vivir el proceso sin agobios, con amor por todo lo que haces. Porque esa es la única manera de sembrar la armonía auténtica, la que viene para quedarse.

Y con el tiempo verás que la armonía, la de verdad, la que sólo aporta felicidad, es contagiosa.

Y si no llegas tú sólo, ¡puedes contar conmigo!

Todos necesitamos “sentirnos en casa” en nuestra vida.

Desde Koherenza, te ayudo a encontrar y a crear ese espacio, que no es sólo una cuestión de paredes y de objetos, sino también de emociones, de sentimientos, de imaginación, de ideas, de esperanzas… y, sobre todo, de coherencia.

¿Te ha resonado este artículo, pero no te ves capaz de hacerlo tú solo? Clica aquí y te cuento…

Y recuerda, si quieres cambiar el mundo, empieza por tu casa.