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¿Se puede curar con imanes?

¿De dónde viene esta técnica?

¿Sirve cualquier imán?

¿Lo puedo hacer yo en casa?

Y si coloco mal los imanes, ¿pasa algo?

¿Tiene alguna contraindicación?

Nuestro cuerpo es como la naturaleza: un tapiz de varias capas interconectadas.

Para llegar a ellas podemos utilizar herramientas que, lejos de anularse las unas a las otras, pueden “complementarse” las unas CON las otras.

A lo largo de la historia han existido varios tipos de “terapias con imanes”, desde Cleopatra, quien tenía incrustado en su tiara un imán que coincidía con el lugar del tercer ojo o pineal, pasando por la medicina China que utiliza pequeños imanes sobre los puntos de acupuntura o la antigua Grecia, donde los imanes eran considerados piedras con propiedades mágicas.

En la actualidad existen básicamente dos terapias que trabajan exclusivamente con imanes: la magnetoterapia y el par biomagnético.

Como yo soy biomagnetista, me voy a centrar concretamente en el par biomagnético, que es lo mío.

Se llama “PAR biomagnético” porque la base es utilizar un par de imanes, uno con el polo negativo en contacto con la piel de una parte del cuerpo y el otro con el polo positivo en contacto con la piel de otra parte del cuerpo. El secreto de esta técnica es que, en realidad, utiliza el campo magnético que se genera entre ambas polaridades para equilibrar el agua que compone nuestro cuerpo y, más concretamente, el PH de esta agua.

Un PH equilibrado te puede evitar un sinfín de enfermedades. Porque los virus, bacterias, hongos y parásitos, no proliferan en un medio que no les es propicio. Pues bien, el par biomagnético va de eso, de equilibrar esos diferentes PH que necesita cada órgano o parte de nuestro cuerpo para hacer un óptimo intercambio de electrones.

Recordemos que el intercambio de electrones es el lenguaje en el que se comunican nuestras células, si quieres saber más del tema, clica aquí.

Cuando acabas una terapia de par biomagnético, es como si hubieras hecho una puesta a punto del agua de tu cuerpo, (que equivale a decir que has rehecho todas las carreteras de comunicación, incluidas las secundarias), después el cuerpo, hace el resto. Por eso se considera una terapia preventiva y no invasiva, ya que, lejos de decirle a tu cuerpo lo que tiene que hacer, le facilita las herramientas para que lo haga él mismo. Espero que me haya explicado bien en este punto, ya que, para mí, que confío al 100% en la máquina perfecta que es nuestro cuerpo y sus procesos naturales, es uno de los más importantes.

¿Sirve cualquier imán para esta terapia?

La respuesta es que, siempre que uses imanes terapéuticos de biomagnetismo, no hay peligro. Porque los imanes terapéuticos tienen una carga suficiente como para desplazar esos iones en desequilibrio, que “no estaban donde les correspondía”, pero no son tan potentes como para desmembrar un átomo bien atrincherado en su molécula o en el lugar que le corresponda. Así que, en el peor de los casos, si colocamos unos imanes terapéuticos en un lugar donde no hay ningún desequilibrio que trabajar, lo único que perderás es… tu tiempo.

Eso sí, no se te ocurra colocar cerca de tu cuerpo un electroimán o un imán industrial super potente para ver si se te pasa un dolor de cabeza porque ahí sí que podrías correr peligro. Como ya te expliqué en este podcast, el ser humano NO ES IMPERMEABLE a los diferentes campos magnéticos y electromagnéticos que le rodean, por eso según qué potencias, pueden ser perjudiciales para nuestro organismo.

Pero, ¿esto de curar con imanes es magia o qué es?

No es magia, es ciencia. Con los imanes trabajarás la parte energética de tu cuerpo que tiene una influencia directa sobre la parte bioquímica y, por tanto, también la física. La energía no se ve, pero, eso no quiere decir que no exista o que carezca de importancia.

Como dice el Principito:

“Lo esencial es invisible a los ojos”.

Los efectos que el imán puede tener sobre nuestro cuerpo son inmediatos y sorprendentes por su efectividad y sencillez. Además, son fáciles de aplicar, baratos, sin efectos secundarios, sin toxicidad y de resultados rápidos.

¿Vale la pena tener un par de imanes terapéuticos en casa?

Un par de imanes te pueden durar 100 años, y no necesitan pilas, ni recambios, ni nada por el estilo.

En definitiva, con un par de imanes consigues reducir tu botiquín de una forma drástica, tanto en espacio, como en dinero, como en huella ecológica. Sólo tienes que saber aplicarlos.

Si quieres saber más sobre los imanes terapéuticos que ofrecemos en Koherenza, clica aquí. Además, con el kit, recibirás una guía en la que encontrarás una serie de “posiciones botiquín” para ayudar al cuerpo en el día a día a salirse de determinados síntomas molestos, como cefaleas, malas digestiones, dolores menstruales, insomnio, ronquidos, estreñimiento, dolor de cuello, picaduras, golpes, caída del cabello, entre otros, de una forma rápida e inocua.

Y, por si fuera poco, obtendrás dos imanes extras, junto una guía de uso, concebidos para magnetizar el agua que consumes: algo tan fácil como colocar un imán pegado en la base de tu botella de agua, termo, etc, durante un cierto tiempo y con una u otra polaridad, dependiendo de los efectos que quieras conseguir. Se trata de un método sencillísimo, baratísimo y que te dura de por vida, para obtener un agua que hidrata más a tu cuerpo y con unas propiedades más puras. Piensa que el agua de manantial viene naturalmente magnetizada por ese imán enorme que es la Tierra. ¡Clica aquí donde te lo explico todo!

Ya sabes lo que dicen: “Más vale prevenir, que curar”.