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Aprender con el cuerpo

Hace años hice el Camino de Santiago. Desde Roncesvalles hasta Finisterre.

Recuerdo muchas cosas de aquel viaje porque aprendí mucho sobre mí misma y sobre la vida. Pero si tuviera que resumirlo en un solo aprendizaje sería este:

El Camino no se hace al llegar, sino poniendo un pie delante del otro, un pie delante del otro…

¿Y qué tiene de malo llegar a Santiago (o a Finisterre, como fue mi caso)? Pues que cuando llegas, ¡SE ACABÓ EL CAMINO!

Sí, ya sé que suena a filosofía barata, pero es que no sabes cuántas veces en la vida me he acordado, literalmente, de la imagen de mis botas sobre el camino de tierra avanzando pasito a pasito, pasito a pasito… y esta experiencia tan simple me ha ayudado a desatascarme en alguno de esos momentos en los que lo he visto todo negro o en los que me ha parecido que nada tiene sentido.

Si pudiera enviarte directamente esa sensación en vez de todas las palabras que te van a llegar a través de este mensaje, créeme que te la enviaría y ¡estoy segura de que me entenderías al 150%!

Lo que experimentamos, por simple que sea, lo aprendemos de una forma mucho más profunda que leyendo mil libros. La experiencia es como el tatuaje de los aprendizajes: ¡indeleble! (Y aquí no hay láseres que valgan, jajaja…)

Te propongo un juego…

Elije uno de estos conceptos que quieras experimentar:

ARMONÍA

PAZ

COHERENCIA

¿Ya lo tienes? Pues sigue leyendo…

Si tu elección ha sido “armonía” te propongo que elijas un espacio de tu vida que uses mucho, puede ser tu bolso, el cajón de los cubiertos o el escritorio de tu ordenador y ordénalo de forma que quede armonioso. Cuando te sientas satisfecha con el resultado, tómate unos segundos para contemplar tu obra y disfrutar de las sensaciones que vengan a ti.

 

 

Si tu elección ha sido la “paz” elije un lugar en el que te sientas a gusto y que puedas pasar en él 5 minutos al día. Puede ser tu cama, tu baño o el parque de en frente de tu casa, no importa.

Anota en tu agenda el momento de cada día en el que vas a dedicar esos cinco minutos a esa experiencia. Cuando ya hayas hecho todo esto y te encuentres en tu sitio elegido y en el momento elegido, pon una alarma que suene a los 5 minutos y entonces inspira en 4 tiempos, retén el aire en 4 tiempos y expira en 4 tiempos. Cada tiempo puede durar un segundo o algo más o menos dependiendo de cómo te sientas cómoda. Lo importante es que tanto la inspiración, como la retención, como la expiración, duren lo mismo. No hace falta “no pensar en nada”, simplemente, no le des bola a tus pensamientos, tú a lo tuyo: respirar. Repite esta acción durante cinco días y en el sexto y séptimo día, haz balance: ¿Qué sensación te ha quedado cuando recuerdas esos minutos? ¡Disfrútala!

 

Si tu elección ha sido la “coherencia” piensa en una pequeña acción realista que te conecte con tus valores. Por ejemplo, si sientes que para ti es importante el reciclaje, dedícate durante cinco días a hacer acciones conscientes en relación con esto: si ya reciclas normalmente, recicla con más esmero de lo habitual (por ejemplo, limpia los potes de vidrio antes de tirarlos o mejor aún, mira si puedes aprovechar alguno), compra en tiendas que sepas que venden a granel y lleva tus potes o bolsas, recoge todas esas pilas y bombillas que acumulas para llevarlas a reciclar “algún día” y llévalas de una vez por todas, utiliza las partes de las verduras que normalmente tiras, por ejemplo, ¿sabías que las hojas de los rábanos quedan genial en la ensalada? O empieza a hacer compost en casa… Pasados los cinco días, haz balance de tus logros. En el ejemplo del reciclaje, podrías comparar mentalmente cómo está de vacía tu bolsa de basura con respecto a otras semanas. ¡Disfruta de la sensación de logro!

Y si lo que quieres es seguir experimentando estas u otras sensaciones en tu día a día hasta que te queden “tatuadas en el ser”, desde Koherenza, te acompaño en un viaje desde el interior de tu casa, para encontrar la coherencia, el orden, la paz y la armonía con pequeñas acciones fácilmente aplicables en tu vida cotidiana. ¿Quieres saber cómo? Clica aquí, si te apetece dar un primer paso hacia la armonía, la paz y la coherencia.

Ordenar tu casa es ordenar tu vida porque como es adentro es a fuera.