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¿Qué es el tiempo?

¿Qué es el tiempo para ti?

¿Es un aliado o un enemigo?

¿Es alguien que corre a tu lado y siempre corre más que tú o es alguien que camina contigo?

¿Es el agua en el que nadas o la cascada en la que caes?

¿Es algo cronométrico y milimétrico o algo que respira, que se alarga, se detiene o se contrae, según estés tú?

¿Es algo que está fuera de ti o es algo que llevas puesto desde el momento en el que naces?

Y lo más importante, ¿Quién manda en tu relación con el tiempo tú o él?

 “El tiempo es demasiado lento para aquellos que esperan, demasiado rápido para aquellos que temen, demasiado largo para aquellos que sufren y demasiado corto para aquellos que se regocijan, pero para aquellos que aman, el tiempo es la eternidad.” Henry Van Dyke

Para empezar a hablarte del tema del tiempo, te invito a hacer un viaje al pasado, un viaje a la antigua Grecia, donde un hombre llamado Plauto (200aC) dejó su testimonio en el siguiente escrito:

“¡Los dioses confundan al primer hombre que descubrió la manera de distinguir las horas y confundan también a quien, en este lugar, colocó un reloj (de sol) para cortar y destrozar tan horriblemente mis días en fragmentos pequeños!”

Al parecer, a este hombre, acostumbrado a vivir según el ritmo del Sol, de la naturaleza y su propio ritmo interno, no le hizo mucha gracia que alguien le impusiera desde fuera, algo tan artificial como las horas del día. Aunque fuera un reloj solar en el centro de la metrópolis, testimonio silencioso y lejano al que, seguramente, casi nadie hacía caso.

Hoy en día, en cambio, tenemos todos un testimonio del tiempo en las palmas de nuestras manos, o en el bolso, o en la pantalla de nuestro ordenador. Es difícil ignorarlo en nuestra vida cotidiana: planeamos nuestro día en base a él, nos ponemos alarmas, tenemos que estar inspirados, o tener hambre, o ser productivos, o padres, o trabajadores, o amigos… en el momento que toca. ¿Cómo compaginar ese metrónomo incansable con lo que de verdad sentimos, con lo que de verdad “somos” en cada momento del día, en cada momento de nuestra vida?

Mis aprendizajes sobre el tiempo

Algunos ya sabéis que yo he tenido una vida muy poco rutinaria, pero igualmente marcada por el reloj y la agenda. Esto ha hecho que, por un lado, organizar mi tiempo haya sido de todo menos fácil y, por otro, también me ha dado la oportunidad de conocer muy bien mi tiempo interno. Porque cambiar constantemente de rutina te permite ir sabiendo qué y cuándo te apetece hacer las cosas.

Por eso el tiempo, para mí, ha sido todo un campo de batalla.

Gracias a ello he aprendido dos cosas muy importantes:

  1. Que el tiempo es nuestra mayor riqueza
  2. Que el tiempo lo llevamos dentro

Cuatro consejos para reconciliarte con el tiempo

Quien no tiene tiempo, es porque no tiene prioridades.

Si tomas las riendas de tu tiempo ganas, primero de todo, ser tú el dueño, el responsable, el que elije qué hacer con tu vida, con tu tiempo.

¿Cómo? Aquí van cuatro consejos que valen su precio en… ¡tiempo!

  1. Detecta tus ladrones de tiempo: esas actividades que no te aportan nada y que hacen que tu tiempo desaparezca sin que seas consciente de ello (los juegos de móvil, las redes sociales, no encontrar nunca las llaves, no saber qué ponerte, comer obsesivamente, limpiar obsesivamente… en general, cualquier cosa que se haga obsesivamente)
  2. Aprende a priorizar y a decir no. Piensa que cada vez qué dices “sí”, cuando querías decir “no”, te estás diciendo no a ti mismo.
  3. Atención plena: tiempo de calidad. Dedica el 100% de tu atención a una tarea. Evita interrupciones y multitareas. Sobre todo, en las tareas que, aparentemente, te requieren más tiempo. Verás cómo empiezas a darte cuenta de que el tiempo de calidad te ahorra tiempo.
  4. No hay una sola forma de llegar. No estás compitiendo con nadie. “La paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de frutos muy dulces.” Sé bondadoso contigo mismo. Si no te sale a la primera, insiste. Sabe que puedes hacerlo. Todos podemos.

Venimos aquí para responsabilizarnos de nuestra vida y sacarle el máximo de partido posible. Para vivir el 100% de cada día, de cada segundo… Sólo tú conoces tu ritmo interno, ese que te es propio y no está escrito en ningún reloj, ni pantalla de móvil, ni ordenador.

Crea tu tiempo, de la misma manera que creas tu vida.

Y, ¿qué gano siguiendo estos consejos?

Vivir en coherencia, al 100% en tu piel, en tu realidad, ésa que quieres para ti, ésa que eliges tener, segundo a segundo… si los segundos existieran. Y si crees que necesitas ayuda o te apetecería profundizar en este tema, en la mentoría de revisión de la casa en grupo con mi seguimiento personalizado, estoy ofreciendo también tres masterclass con prácticas para aplicar en tu vida cotidiana, en las que trabajamos exactamente eso: el tiempo y cómo mejorar nuestra relación con él.

Clica aquí si quieres saber más, tendremos una charla en la que no te haré «perder» el tiempo e iremos ¡directito al grano!